Salimos aquella mañana de Apartadó a las 5:30 de la mañana y en un par de horas nos hicimos los 30 kilómetros que nos llevaría a coger un barco o “panga” para que nos llevara hasta Capurganá, donde te ponen el sello en el pasaporte para poder entrar a Panamá. Tengo que escri bir un post sobre como a mi compañero rafa, el ciclismo en ruta le ha cambiado.
A las 9 sale la última panga o lancha en dirección Capurganá y esa fue la que nos llevó. Pagamos 50.000 pesos colombianos (unos 20 euros) y otros 30.000 pesos por la bicicleta. El viaje no fue del todo tranquilo debido al estado del mar, lo que hacía que nuestras bicicletas sufrieran continuos golpes.
En cuanto llegamos al puerto de Capurgana, nos dirigimos a la casa de iván donde hicimos noche. Este pequeño pueblo es netamente pesquero y por sus calles sin asfaltar no hay coches debido a que hasta el día de hoy no hay carreteras.
Esa misma mañana que llegamos arreglamos el trayecto hasta Puerto Obaldía ( pueblo panameño donde sellar el pasaporte) por 12.500 pesos colombianos y nos incluía la bicicleta.
Esa noche nos invitaron a rafa y a mi al cupleaños de Bernardo donde me recomendaron un libro … los 4 jinetes del apocalipsis.
En esta parte del Caribe las cosas tienen otro ritmo y se requiere mas paciencia para desplazarse. Además los funcionarios de aduanas de Capurganá se lo toman con mucha calma …. tanta tanta que no cumplen su horario de trabajo. Pero una vez con el sello nos dirigimos a Puerto Obaldía en un trayecto de una horita mal contada. Estábamos diciendo “adiós” a Colombia y no era consciente de ello.
Según llegamos a un Puerto Obaldía en fiestas, nos tocó mostrar nuestro equipaje para controlar que no metamos “cosas” prohibidas en Panamá.
Ese día, pedimos permiso a Don Ramón para que nos dejara montar la carpa en un patio con techo que era de su propiedad y muy amablemente nos lo concedió. Este pueblo tampoco tiene coches porque no tiene carreteras; eso si …. tiene un aeropuerto.
Este es un pueblo caribeño caribeño; con negrotes negrotes.
No es que este pueblo no sea hospitalario, pero ese mismo día me di mas cuenta de lo que amaba Colombia y de como si que hay diferencias entre los pueblos. Apenas son unos pocos kilómetros de distancia, pero no hay carreteras que los unan a los colombianos de los panameños. Las comunicaciones no son fáciles y casi siempre por mar y en lanchas de no mas de 10 personas.
Es el famoso Tapón de Darien, un bosque que desde la lancha parece impenetrable y muy denso.Nos levantámos muy pronto con la intención de poder viajar y acercarnos mas al “puerto” de Catí. Al final, salimos sobre las 12 de la mañana y acordamos con el “capitán” que nos llevara hasta Cartí por 45.000 pesos colombianos en 2 días. Esa noche nos quedaríamos en la isla de Caledonia, que pertenece a los indios Kuna. El trayecto hasta Caledonia no fue mas de una hora por un mar tranquilo por un trayecto de pura isla caribeña pequeña.
No quiero ser el “sabelotodo” europeo que venga a dar clases de civismo a los indígenas, per es una verdadera pena lo poco o nada que los indios Kuna cuidan de su medio ambiente y de como toda la basura y demás residuos los tiran directamente al mar.
A la mañana siguiente también toco madrugar para subirnos a la lancha. Hablamos con el capitán para que nos dejara en la isla de Naranjo Chico, que está muy cerquita de la isla de Mamardu. En esta playa paradisiaca, con palmeras y con agua cristalina nos quedamos esa noche. Allí estaba Ina, un amigo de rafa que nos hizo precio por una cama en la playa, con comida, cena, desayuno y “licor de hierbas”.
Otra vez madrugar para llegar por fin a tierra y poder empezar a pedalear. Tocaba la entrada en Cartí y de ahí a la carretera. El puerto de Cartí no es mas que una rampa de arena en la costa panameña.
Una vez que nos bajamos de la lancha, nos pusimos en marcha sin mucha agua y con un día muy caluroso. Después de 7 kilómetros y en medio de uno de los numerosos descansos nos decidimos a hacer dedo ante una pick up que pasaba en aquel momento. Yo a américa he venido a pedalear y no a empujar mi bicicleta y esta carretera que une Cartí con la panaméricana no es posible. Unos desniveles increíbles que hacen imposible (a mi por lo menos) el poder pedalear por esas cuestas.
Nos dejaron en el pueblo de la Margarita, donde después de comprar bebida, nos dispusimos a llegar hasta ciudad de Panamá. Llegamos tarde y con lluvia, pero llegamos hasta el hostal “casco viejo”







Comentarios recientes