Y me voy de la ciudad de Santiago; ya no la siento mía, ya forma parte del viaje panamerikana.
En ella me he sentido realmente como en casa, he conocido a mucha gente, a Udo, a Petoto, a Carolina, a Jared, a Franco, a Camille, a otra Camille, a Sony, a Pablo, a Diego, a otro Diego, a María José, a Pamela, a Andrea, a Rodrigo, a Marío, a Cesar, a Jaene, a otra Carolina, a Lili, a Jano, a Jose, a Natalia, a Pancho, a J, a Janette, a Luis, a Rodrigo, a Angelo, a Pierre, a Marisol, a Simón, a Rodrigo, a Steve, a la gente del hostal internacional, a Fernando que han formado el recuerdo que me llevo de esta acogedora ciudad. Gracias a todos por tratarme tan bien.
Gracias también a Rodrigo, Pierre y Petoto por dejarme vuestras casas y hacerme sentir tan bien. Muy especiales a Petoto que me alojó 3 semanas en las que pude organizar todo esto de volver a salir a la carretera tras haberlo perdido casi todo en Pelluhue; menos las ganas de pedalear.
Tengo ganas de poder de alguna manera juntar a toda esa gente, despedirme, beber, comer, fumar, reir, hablar, recordar, ayudar, aconsejar y follar (si se puede), brindar, de desear . El organizar esto me resulta un poco mas complicado, como ya sabéis yo sólo se hacer una cosa bien en este mundo (pedalear), así que me están ayudando a organizarlo y mañana nos juntaremos los que podamos en el Bar Zero. Las chelas a luca “las cervezas a 1000 pesos chilenos”.
Esta ciudad también la recordaré porque una noche vi la película de Into the wild o “Hacia rutas salvajes” en cuyo final me vi reflejado. Es decir, en la manera de como el personaje, en un momento de la película, recuerda a la gente que conoció en su camino hasta Alaska Alaska; me sucede a mi también en cuanto pienso en toda la gente que ya forma parte de este viaje del que he recorrido 3200 km hasta que llegué a Pelluhue y que si superpones en tu pensamiento forman una película de tiempo. También me ha gustado mucho la banda sonora de la película.
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Después de desanimarme un poquito por lo que pasó en Pelluhue, me ha servido para recordar lo bonito de viajar y de que aun se necesita menos cosas para llegar hasta Alaska y que el resto de las cosas que necesito, ya las tengo.
Recordaré Santiago porque siempre sale el sol; en un mes no ha llovido ni una gota. Y yo sin una bici!!!. Se me va a escapar esta ciudad sin pedalearla.
Me explicaré ….
Un robo de la primera bicicleta a las 2 días de montarla, un pinchazo cabrón en la segunda y una posterior pérdida de las 3 llaves del candado newyork que había comprado para Petoto han provocado que no le haya hecho mas de 90km por esta ciudad en casi un mes. Increíble….pobre Santiago que te quedaste sin verme pedalear.
He sido una “puta hormiga” mas por el metro y por las calles.
. El metro aquí funciona muy bien. Son frecuentes, fiables, rápidos, hay estaciones con cuadros muy bonitos en las paredes, están muy limpios, son seguros, tienen las ruedas de goma, pero son igual de TRISTES que todos los metros que he visto. Lo único bueno del metro es que allí conocí a Carolina.
Para continuar mi viaje ha sido fundamental la ayuda de la empresa Oxford, que me ha dado una bicicleta para que continúe mi viaje; y eso no me pasa todos los días. Muchas gracias de verdad por este empujón que me dais y siempre os estaré agradecido. Me encanta que colaboréis, deis soporte a viajes tan bonitos como este.
Seguro que me dejo algo en el tintero, seguro que hay algo que no he recordado mientras escribo este post y que me hubiera gustado contaros de mi estancia en Santiago. Son tantas cosas.
Pero ahora pienso otra vez en pedalear y dejar la vida sedentaria a la que tan pronto me aclimato.
Vuelven la ilusión y la lucha en la carretera por llegar, vuelve tentar al azar, buscar diariamente un lugar para dormir, a cremas protectoras para el sol de atacama, a administrar agua y comida, a conocer, a aprender, a cargar con alforjas, a madrugar, a sudar, a ver cosas nuevas y distintas.ayyy que miedo.
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